Todo comenzó en un momento difícil. Durante la pandemia, mi mamá se enfermó y la solución estaba en la sabiduría de casa: "la pócima". Ella me pidió preparar ese remedio sagrado de miel, ajo, cebolla, limón y té. Pero al buscar los ingredientes, me di cuenta de algo crítico: era casi imposible conseguir miel pura de verdad.
Fue entonces cuando decidí traer miel auténtica desde Chulucanas, Piura. Lo que empezó como un esfuerzo para sanar a mi madre, se convirtió en la misión de llevar esa misma pureza y salud a las mesas de más familias limeñas.
Aunque en 2023 la vida me llevó a otro país, mi corazón y mis abejas seguían aquí. Hoy, en este 2026, he vuelto para quedarme. He vuelto para seguir endulzando y cuidando tu salud con la misma calidad con la que cuidé a la mujer que más amo.